lunes, 23 de octubre de 2017

¿Te gusta lo que haces?



Es importante de vez en cuando plantarse la pregunta de ¿si realmente disfrutamos lo que hacemos?, independientemente de si trabajas o estudias, reflexionar sobre lo que te impulsa a realizar las tareas de día a día. Es posible que a muchos les ha entrado esa inquietud de si lo que están estudiando es realmente lo que van a querer hacer en su vida, o en su contra parte, estudiar algo que te gusta pero recibir esas críticas constantes como: "no vas a poder mantenerte de eso" "te vas a morir de hambre si estudias eso" "elige un trabajo de verdad" entre otras cosas. 


Esto nos deja varados en una cuerda floja de si es lo que quiero o es lo que necesito. Aunque yo misma me he preguntado si lo que estudio actualmente (Ingeniería en Biotecnología) es a lo que me voy a querer dedicar, saber "si no estoy perdiendo mi tiempo". Después de casi cinco semestres, afortunadamente me he acercado a la respuesta. Es un hecho que me gusta y me interesa lo que estudio y por lo tanto trato de que mi desempeño sea el mejor posible pero al leer los primeros dos capítulos del libro de Pekka Himanen "El ética del hacker y el espíritu de la era de la información"  me hizo reflexionar todavía más a fondo respecto a lo que él llama "ética protestante" y "ética hacker". 
 " [...] la ética protestante del trabajo debe ser considerado un fin en sí mismo, en el trabajo uno debe realizar su parte lo mejor posible y el trabajo debe ser considerado como un deber, que se lleva a cabo porque ha de ser realizado.."
La cita anterior ejemplifica de una buena manera la filosofía detrás de la ética protestante. Dicho pensamiento su precedente se centra en el monasterio y en sus normas inquebrantables de autoridad. Tiene como principal y superior propósito dar una lección al alma del trabajador de la completa disposición de realizar el trabajo y no tanto en si se logra el cometido. Además, Himanen relaciona esta forma de trabajo con el capitalismo que se vive hoy en día gracias al afán desmedido por trabajar debido a que éste mejorará su capital.  
Por otra parte, la ética hacker recibió dicho nombre a raíz de diversos testimonios de programadores informáticos que aseguraban tener el mejor trabajo del mundo y gozarlo plenamente. El autor menciona que los hackers están dispuestos a cumplir sus pasiones pero también a aceptar que el cumplimiento de las tareas no siempre les brindará la "pasión" que describe sus tareas del día a día. 

La razón por la que éste escrito me puso a reflexionar fue porque menciona el pensamiento "quiero hacer bien mi trabajo" constituye una parte fundamental de la ética protestante, me hizo darme cuenta que efectivamente, como lo menciona el autor, estamos embebidos en esta ideología. En lo personal, soy muy afecta a realizar de la mejor manera mi trabajo y por consiguiente me ha pasado que dejo de disfrutar lo que hago con tal de que este salga lo mejor posible. 

"Elevar el trabajo a la condición de lo más importante en la vida es otro de los síntomas de la ética protestante, hasta el extremo de poder convertirse en una adicción al trabajo que conduzca a la completa desatención de los seres queridos"

Fue por esto que afloró una nueva preocupación, ¿soy/somos adictos al trabajo? y de ser así más me vale bajarle dos rayitas y comprender que el propósito al final no es matarme por entregar el trabajo de manera impecable sino, disfrutarlo porque haciéndolo, las cosas saldrán bien. Porque a final de cuentas, ¿quién querría hacer mal algo que le gusta?.

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ACTUALIZACIÓN DE ENTRADA
29/10/2017

Continuando con el tema sobre lo que nos motiva y lo que no, leí el texto de Vivian Abenshushan (Mate a su Jefe:renuncie) que introduce su escrito con todas y cada una de las preguntas que nos podemos llegar a hacer para saber si nos gusta nuestro trabajo por ejemplo:

¿Ha sentido, al menos una vez en la vida, el deseo de llegar tarde al trabajo o de abandonarlo antes de hora? 
¿Cuántas veces le ha ocurrido que, incluso estando fuera del trabajo, sólo puede pensar en el trabajo? 
¿Siente usted que trabaja cada vez más y tiene cada vez menos (tiempo, dinero, deseo, ímpetu)? Entre otras.

Conforme las iba leyendo, las comenzaba a orientar hacia mi trabajo como estudiante y me sorprendió pensar que muchas de ellas acertaba, es decir, me di a entender a mi misma que en muchas ocasiones simplemente estoy cansada de estudiar (cosa que a todo universitario le pasa aunque sea una vez por semestre).

Abenshushan nos platica que antes de conseguir un empleo fijo en "La industria Cultural", solía trabajar en el arte del esténcil (estampados de plantillas que generalmente llevan un significado moral o doble sentido). Como era de esperarse, desde la primera impresión fue pésima teniendo horarios agotadores, subsueldos, impuntualidad en pagos, desprecio soterrado hacia el pensamiento y la escritura, nada de prestaciones... Más pronto de lo que pensaba ya se encontraba agotada de escribir, de trabajar, con un sentimiento enfermizo sin más ánimos que ver la televisión y comer durante los fines de semana.  Fue entonces cuando en su visita a Buenos Aires notó la enorme diferencia entre la "cultura" llena de falsedades y glamour de México D.F. comparada con una cultura que llovía y que "no parecía un objeto de lujo en disputa ni una carrera burocrática ni un desierto mediatizado".
Finalmente decide renunciar a su trabajo, pues se da cuenta que nos estamos encaminado a un futuro enfermo donde lo más importante es trabajar y no el bienestar emocional. Además, nos da la invitación de analizar nuestros casos de trabajo y si realmente vale la pena ser infelices.

"Tanta gente sudando la gota gorda para pagar a plazos un departamento y un ataúd de las mismas dimensiones ¿no es acaso una imagen aterradora?"
Para concluir esta entrada, tuve una breve conversación con la señora Margarita Cortes que ayuda en la casa de mi abuela respecto al trabajo. Lo que me dijo fue bastante impactante, pues ella siempre quiso estudiar nutrición pero debido a problemas económicos nunca pudo terminar la preparatoria. Sin embargo por las vueltas que conlleva el destino, terminó teniendo familia y pues, por supuesto, manteniendo a esa familia. No siempre puedes trabajar en lo que te gusta, y aunque dice que no le desagrada, siente que es un trabajo necesario porque existen personas que dependen de ti y "pues hay que fregarle".

Evidentemente, creo que el primer requisito para que un trabajo se considere como "deseable" tiene que gustarte, la paga y prestaciones vendrán más tarde. Ver el trabajo como una oportunidad de crecer y mejorar y no tanto para ganar.




Es tu turno de pensar ¿Eres feliz, o te crees feliz?










domingo, 8 de octubre de 2017

La eterna disputa entre los camioneros y los usuarios


La reputación que tienen los camioneros en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) es muy pero muy mala, y ya sean automovilistas, peatones, ciclistas  o los usuarios de este transporte público, siempre tienen la misma opinión: "son unos cerdos" "les vale m**dre" entre otras cosas. Comentarios que están justificados por las acciones de los operadores al quebrantar las reglas de vialidad de manera frecuente y de manera general dar un servicio deficiente.

En mi caso, durante mi educación de secundaria-preparatoria llegué a hacer uso de este servicio pero desgraciadamente las experiencias fueron negativas siendo que en una ocasión me robaron el celular. Y aunque estrictamente éste hecho no tiene que ver con el camionero, provocó que dejara de utilizar el servicio y moverme por medio de rides con personas conocidas, servicios de plataformas como Uber, y automóvil propio. 

Sin embargo tras ver el documental "El Hombre-Camión" (enlace) le dan la vuelta a la moneda y muestran que el mal servicio de transporte público se justifica por las pésimas condiciones laborales a las que se someten los operadores por parte de los patrones. Son forzados a cumplir un tiempo de trabajo propuesto hace 15 años sin ser modificado a pesar del aumento descontrolado de tráfico en la ciudad. Esto por obvias razones los obliga a maniobrar de maneras riesgosas, exceder los límites de velocidad, competir con otros operadores por el pasaje etc. Y no conforme a eso, dicho itinerario no les concede un tiempo para comer, ir al baño, descasar; y se considera un trabajo de alto riesgo a la salud por la contaminación de los automóviles y del propio motor.
Lo que deja ver que el problema no es tanto los camioneros, sino que viene de más arriba con los funcionarios y los transportistas que usan los camiones como un negocio propio sin importar las condiciones de los usuarios y mucho menos la de los operadores.

ACTUALIZACIÓN DE ENTRADA
15/10/2017

¿Qué se opina del transporte en la ZMG?


El viernes por la tarde realicé el experimento de movilizarme por la ciudad si usar automóvil, dicho trayecto me tomó alrededor de 35 minutos en el camión ruta 25 desde la colonia Seattle hasta Andares. Mientras estaba esperando en la parada (7 minutos) pudo ser menos tiempo de no ser porque el primer camión que pasó no se detuvo. Conmigo esperando se encontraban 6 personas, una de las cuales llevaba a su hijo de no más de 1 año. Cuando obtuvimos la parada, el camión estaba en buenas condiciones y como no era "hora pico" iba relativamente vacío, a mi buena suerte me tocó un asiento libre y para mi grata sorpresa cuando subió una persona mayor en una de las paradas le cedieron uno de los asientos amarillos.

El camino no fue para nada extraordinario, subía y bajaba gente, el operador manejaba dentro de los límites permitidos de velocidad pero sin embargo no se detuvo en una de las paradas en la que casualmente, esperaba una persona en muletas. Como siempre en Guadalajara, esta apestado de coches, personas que vienen y van, uno que otro ciclista.

Definitivamente los elementos imprescindibles para movilizarse en la ciudad son quienes la conforman, es decir todos los autos, peatones, ciclistas, camiones etc. Y por ello se vuelve fundamental que por donde transitamos este adaptado para todos, porque queramos o no, tenemos que convivir. Para ello se necesita una metodología demasiado compleja que involucre rutas de camión bien pensadas de tal manera que los choferes no necesiten competir entre sí, rutas para los ciclistas y que se respeten las calles exclusivas para automóviles para que todo funcione.

Para tener un segundo punto de vista, realicé una entrevista a Elizabeth Díaz Acosta (46 años) sobre su experiencia en el transporte público.

¿Qué rutas de camión tomas?
-186 Tlajomulco y 632 del Palomar a la base aérea.

¿Cuánto tiempo te toma el trayecto?
-con tráfico 2 horas y media casi 3. Sin tráfico 1 hora y media

¿Qué problemas principales notas?
-el 632 lo llenan mucho y el 186 se descompone muy seguido
Hay muy pocos camiones para discapasitados

¿qué opinas de la seguridad y la limpieza?
-estan limpios pero no me siento muy segura debido a como manejan

¿Cuánto tiempo en promedio esperas en la parada?
-de 5 a 7 minutos en ambos

¿Cuánto te cobra el pasaje? ¿Lo consideras justo?
-el 632 $7 y el 186 $10. Sí porque está lejos.

¿Consideras amable el trato de los choferes? ¿dan siempre la parada?
-Son amables pero el 632 seguido no da paradas

¿Has tenido experiencias desfavorables, cuáles?
-Sí, por un frenón un señor no venía agarrado y chocó con mi codo tumbándole un diente.

¿Qué aspectos mejorarías?
-Que se paren en las paradas, que no los sobrellenen, que no se descompongan tan seguido

¿Considerarías útil poner los mapas de las rutas en las paradas en lugar de anuncios?
-sí muy útil

¿Algo más que quisieras aportar?
-cuando hay mucho tráfico se desvían de la ruta dificultando las paradas de algunos.




Finalmente para concluir esta entrada, aprovecho para reflexionar y transmitir a las personas que tratemos de mejorar el transporte público pues nos traería más beneficios de los que imaginamos por ejemplo una considerable disminución del tráfico, menos emisiones de smog, promover empleos, ahorrar gasolina... Para ello tenemos que poner nuestro granito de arena, por ejemplo: cuidar las unidades de transporte público en no ensuciar, no tirar basura, no mal tratarlos, reportar anomalías, ceder el asiento a quien lo necesite etc.