Tras leer el capítulo del “Sentido
Común como Sistema Cultural” del libro escrito por el antropólogo Clifford
Geertz, Conocimiento Local; logró que me planteara a mí misma las preguntas que
por “default” no nos hacemos debido al llamado sentido común.
Al crecer y desenvolverte en una
cultura o en un entorno específico, éste te va llenando de experiencias, momentos
observables y con capacidad de ser recopilados como un álbum de fotografías, un
instructivo del cómo vivir que está siempre presente puesto que es inevitable. Tanto
que se vuelve mundano, común.
El sentido común nos permite dar
un sentido a dichas experiencias que nos puedan servir para solucionar otras
experiencias futuras y para darle un sentido a la vida. Como lo menciona Geertz
(1996)
“Alguien tiene sentido común cuando utiliza sus ojos y oídos de manera juiciosa, inteligente, perceptiva y reflexivamente y es capaz de enfrentarse a los problemas cotidianos de una manera cotidiana”.
El autor define el sentido común
como una interpretación de las inmediateces de la experiencia; a su vez el
sentido común puede cuestionarse, discutirse, formalizarse e incluso
transmitirse o enseñarse. Pero ¿por qué es una interpretación? Cada cultura
presenta sus propias características que las hacen distinguirse entre las
demás. Dentro es dicha cultura las personalidades involucradas crean una
identidad que se relaciona con las prácticas propias de su entorno que a su vez
alimentan esa identidad única que crece con el sentido común. Es una
interpretación debido a que el sentido común no es universal. Varía dependiendo
de la cultura y tradición que envuelve a los grupos de personas.
Sin embargo, el sentido común
puede tomar diversas forman, aunque se trate de un mismo hecho. Como el ejemplo
que da Geertz sobre el niño que tropieza con una rama y su herida se infecta; a
los ojos del sentido común del niño es una cuestión de brujería pues él se
fijaba por donde iba y las heridas no tardan tanto en sanar, por otra parte, el
etnógrafo Evans-Pritchard entiende que tropezó porque fue descuidado.
“Cuando el sentido común se enfrenta a anomalías y contradicciones, se escucha el grito de brujería”
Así como lo menciona el autor y lo ejemplifica, el ser humano
sataniza y maldice todo aquello que se encuentra fuera de su propio sentido común.
Otro ejemplo un tanto más
acercado a la realidad para cuando en vez de limitarse a una única cultura se
observan varias a la vez con relación a un mismo problema; es el artículo sobre
la intersexualidad (hermafroditismo) escrita por Robert Edgerton. En éste se
expone cómo este fenómeno biológico es percibido por culturas completamente
diferentes entre sí entorno a su sentido común:
- Para los Romanos: se consideraba la intersexualidad como una maldición por causas sobrenaturales y en consecuencia los mataban.
- Los griegos: Los aceptaban como tales, los clasificaban como seres peculiares.
- Los estadounidenses: Sienten horror y repugnancia. <<Nos hallamos ante un monstruo inclasificable>>.
- Los indios navajo: La intersexualidad provoca admiración y respeto. Se les considera divinos pues pueden hacer ambos trabajos tanto de hombre como de mujer por lo tanto son sabios.
- Tribu del África Oriental los pokot: No causan repugnancia, pero los consideran como simples errores, alguien inútil pues no es completamente hombre ni mujer. Con frecuencia se matan, pero también se les deja vivir de manera miserable.
Las propiedades que Geertz le atribuye
al sentido común son: la naturalidad, practicidad, transparencia, asistematicidad
y accesibilidad. Siendo la primera de éstas la más fundamental debido a que
impone un sentido de obviedad, tanto así que como el ejemplo de los
estadounidenses con la intersexualidad lo horrorizan debido a que es innatural.
La practicidad se denota no tanto
como algo útil sino con un sentido más amplio de la astucia; “es una cualidad
que el sentido común otorga a las cosas y no una cualidad que las cosas le
otorgan a él”. Por otra parte la transparencia hacer referencia a lo obvio, los
hechos que realmente importan están descubiertos y no se necesita desenterrar
con imaginación y fantasías. La asistematicidad remite los placeres de la
inconsciencia como reales para todos excepto para los hombres más escolásticos.
Y por último la accesibilidad, la realidad en que cualquier persona con
facultades promedio puede utilizar el sentido común para sacar sus propias
conclusiones.
Finalmente me gustaría concluir
con lo que el autor logró hacer que me cuestionara. Si se analiza de manera
crítica el sentido común, algo que damos por hecho sin cuestionar, ¿qué tanto
afectaría o cambiaría la validez de las normas sobre las que se rige nuestra
cultura? Porque si realmente somos críticos nos podríamos encontrar con que la
validez de ciertos hechos puede ser cuestionada, discutida e incluso
transformada.
“Al ser común el sentido común está abierto a todos, constituyendo la propiedad general de todos los ciudadanos respetables”.

Excelente entrada! Me alegro que dialogar con la lectura de Geertz te genere estos cuestionamientos.
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